La importancia de la humedad en un invernadero

¿Qué es la humedad?

Cuando se habla de humedad en un invernadero, se hace referencia a la cantidad de vapor de agua que existe en un volumen determinado de aire. Ese vapor está conformado por agua en estado gaseoso y es distinto a la niebla o la neblina, la cual solamente se produce cuando ese vapor se condensa.

Para saber que tan húmedo es el aire, se debe medir la humedad Absoluta (HA), la cual se expresa en gramos de vapor de agua por kilogramo de aire (g/kg) o en gramos de vapor de agua por metro cubico de aire (g/m3).

¿Por qué es importante la humedad en un invernadero?

La humedad en el aire de un invernadero influye sobre la tasa de transpiración y el riesgo de aparición de enfermedades como hongos.

En el caso de la transpiración, conforme la humedad del aire aumenta y se acerca a al punto de saturación, la tasa de transpiración disminuye.

En el caso del riesgo de aparición de hongos, en la medida en que la humedad del aire aumenta, el riesgo de que se generen las condiciones para el surgimiento, desarrollo y propagación de hongos también incrementa, salvo algunas excepciones como Alternaria, un hongo que surge en niveles de humedad bajos.

¿Cómo medir la humedad en un invernadero?

Para conocer cómo es que se mide la humedad del aire en un invernadero, debemos entender que el aire caliente puede contener más vapor de agua en comparación al aire frio y que el aire en diferentes temperaturas solo es capaz de contener un valor máximo de humedad.

Existen diferentes indicadores que permiten conocer los niveles de humedad del aire, los más comunes son la humedad absoluta, la humedad relativa o el déficit de humedad.

La humedad absoluta (HA) expresa la cantidad de vapor de agua en gramos que puede contener un kilogramo (g/kg) o un metro cubico de aire (g/m3).

La humedad relativa (RH) es una relación entre la humedad absoluta del aire y la humedad que este puede contener a determinada temperatura.

Por ejemplo, si el aire tiene 25°C y 15 gr/kg, según la tabla anterior podría contener un máximo de 20 gr/kg, por lo tanto:

                HR = (15/20) *100% = 75% HR

Por otra parte, el déficit de humedad (DH) es la diferencia entre la humedad absoluta del aire y la humedad máxima de vapor que puede contener a determinada temperatura.

Por ejemplo, si el aire tiene 22.5°C y 15 gr/kg, según la tabla anterior podría contener un máximo de 17,2 gr/kg, por lo tanto:

                DH = 17,2 gr/kg – 15 gr/kg = 2,2 gr/kg DH

El déficit de humedad indica la cantidad en gramos que el aire aun puede contener antes de llegar al punto de saturación, por lo que también brinda una referencia de que tan húmedo o que tan seco es el aire.

¿Qué aumenta y que disminuye la humedad en el aire de un invernadero?

La principal fuente de vapor de agua dentro de un invernadero es la transpiración de los cultivos, siendo la densidad, la etapa fenológica, el número de estomas por centímetro cuadrado y la superficie foliar, los principales factores involucrados en la cantidad de vapor que se libera en el aire del invernadero.

Algunos autores señalan que un cultivo puede transpirar alrededor de 15 gramos de vapor de agua por metro cuadrado cada minuto, estos son 150 litros de agua en una hectárea cada minuto.

Para controlar y eliminar el excedente de humedad por la transpiración es necesaria la ventilación, la cual, mediante la apertura o cierre de ventanas colocadas en los techos o pardes laterales, permiten la mezcla o sustitución de aire del exterior.

Si en el exterior la humedad absoluta es de 10 g/kg y en el interior es de 18 g/kg, es claro que al sustituir o mezclar el aire exterior e interior la humedad absoluta disminuirá.

¿Cuáles son los valores de humedad óptimos para un cultivo?

En un invernadero, la transpiración de las plantas en producción eleva considerablemente la humedad del aire, las mediciones arrojan humedades relativas que pueden llegar y situarse en un rango de 75% a 85%.

Cuando los días son soleados, la humedad relativa puede bajar y mantenerse entre 50% y 60%, especialmente si el suelo no está trasplantado o el cultivo es pequeño.

Los estudios y la experiencia señalan que la mayoría de los cultivos pueden crecer y desarrollarse dentro de un rango de humedad de 55% a 95%, aunque para cada uno y dependiendo su etapa fenológica este rango puede cambiar.

Por ejemplo, en el caso de tomate, en la etapa de propagación, la humedad relativa adecuada es de 90%, mientras que en etapas productivas el rango de humedad relativa donde se ha observado un mejor desarrollo es entre 65 a 75% durante la noche y de 80 a 90% durante el día.

Conocer los requerimientos de humedad del cultivo a producir, el impacto que tiene sobre su desarrollo, así como el comportamiento y las herramientas para el control de la humedad dentro de un invernadero, puede darnos las herramientas para controlar el desarrollo y la productividad de lo que producimos, aunque también puede ayudarnos a reducir el riesgo de aparición de enfermedades como hongos que pueden comprometer el progreso de nuestro proyecto, por lo que en los siguientes blogs estaremos profundizando más en temas relacionados a la humedad.

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